Featured Post

CINDY SHEEHAN INTERVIEWS RAY LIGHT for CINDY SHEEHAN'S SOAPBOX (SOAPBOX PODCAST 4/16/17)

CLICK HERE TO LISTEN

Friday, December 9, 2016

EL IMPACTO EN EL IMPERIO DE LOS EEUU Y EN LA CLASE TRABAJADORA INTERNACIONAL POR EL “SORPRENDENTE” TRIUNFO DE TRUMP* por RAY LIGHT

BOLETIN — RAYO DE LUZ

    
         Diciembre 2016       Edición Especial


Publicación de la Organización Laboral Revolucionaria, EUA







____________________________________________________________________________________


EL IMPACTO EN EL IMPERIO DE LOS EEUU Y EN LA CLASE TRABAJADORA INTERNACIONAL POR EL “SORPRENDENTE” TRIUNFO DE TRUMP*

por RAY LIGHT

[*Publicado en inglés en Boletín #99, Noviembre-Diciembre 2016]

La apertura de nuestra primera declaración integral sobre las elecciones presidenciales de 2016, que se remonta al comienzo del año, explica el más dramático resultado de las elecciones del 8 de noviembre, la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos.



En ese momento, incluso antes de las asambleas de Iowa y la primaria de New Hampshire, observamos que “La carrera presidencial del 2016 en los EEUU refleja hasta el momento la amarga experiencia de la clase obrera, los pobres urbanos y rurales y la clase media con la austeridad capitalista para el 99% y los años de crecimiento casi sin precedentes para Wall Street y el capital financiero. Este asalto a nuestras condiciones de vida ha sido proporcionado por los ‘Republicratas’ bipartidistas bajo el presidente Republicano George W. Bush y el presidente Demócrata Barack Obama desde que la crisis económica golpeo en 2007 y 2008.” (“Un Enfoque Revolucionario a la Campaña Presidencial de Sanders,” Boletín Rayo de Luz Numero 37s, Mayo 2016)



Continuamos: “... los debates televisivos, las encuestas, las manifestaciones, y la constante cobertura en los medios de comunicación han revelado que hay muy poco apoyo a los grandes favoritos ‘Republicratas’ del 2016 (principales candidatos Demócratas y Republicanos, Hillary Clinton y especialmente Jeb Bush). En cambio, la robusta presentación de los candidatos del ala derecha, fascistas del Tea Party como Trump, Carson, Fiorina, Cruz, Rubio et al., del lado Republicano y el socialdemócrata Sanders por el lado Demócrata refleja un cierto nivel de rechazo popular de las masas al ‘dominio Republicrata’ y a la clase dominante imperialista de Wall Street que representan.” (ibíd., Énfasis en original.)



A lo largo de este año, “el rechazo popular de las masas al dominio Republicrata y a la clase dominante de Wall Street” ha seguido siendo una característica constante en la campaña. En la temporada primaria Republicana, la retórica cruda, militantemente populista, así como chauvinista e irrespetuosa de Trump resonó con los votantes Republicanos blancos enojados y desesperados y allanó el camino para su nominación sobre todos los políticos carreristas conectados entre sí y a clientes ricos.

Durante las Primarias Demócratas, la campaña de Sanders hizo una excelente exhibición, atrayendo a miles de entusiastas votantes, viejos y jóvenes (pero también en su mayoría blancos) a sus manifestaciones y millones de pequeñas donaciones a sus arcas de campaña. Al igual que Trump, Sanders también estaba enojado, pero su ira se centró más consistente y constructivamente contra Wall Street y su sistema amañado. En vísperas de la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia, gracias a Wikileaks, se reveló el hecho de que Sanders fue traicionado y dejado fuera de la nominación del Partido Demócrata por el Comité Nacional Demócrata. La presidenta de DNC Debbie Wasserman Schultz tuvo que renunciar abruptamente y perder su papel prominente en la Convención. Cínica y descaradamente, la Campaña de Clinton la contrató inmediatamente “porque podía.”



 Sanders había hecho un trato para apoyar al elegido candidato Demócrata cuando se unió a los Demócratas (antes era “Independiente”). Incluso cuando resultó que el DNC había manipulado las primarias Demócratas en su contra y a favor de Hillary Clinton, se negó a romper con ellos. Durante la convención, Sanders intentó convencer a sus partidarios desilusionados y devastados de transferir su lealtad a Clinton. Pero, en su mayor parte, este sector más ilustrado del electorado le ignoro. A pesar de Sanders, y a pesar de la hábil coreografía de la Convención Demócrata, que incluía una lista de artistas superestrellas, políticos como el presidente y primera dama, héroes de guerra, jefes militares y jefes de inteligencia alabando a Hillary Clinton, la campaña de Clinton no pudo ocultar el hecho de que representaba “lo mismo como siempre.” En un año en que los votantes estaban apasionados de hacer “cambio,” ¡¿podría haber habido un representante más comprometido y atrincherado con el statu quo?!



En nuestra hoja suelta distribuida en el lugar de la Convención Nacional Demócrata hablamos de la “la amenaza Trump”. Señalamos que, “Donald Trump es un político fascista en el sentido clásico de Adolfo Hitler y los ‘Nacional Socialistas’ (Nazis). Combinó una retórica populista demagoga que proclama que el sistema está manipulado contra la mayoría de nosotros, por un lado, y con el odio hacia los inmigrantes latinos, los creyentes religiosos musulmanes, ciudadanos afro-americanos y muchos otros grupos étnicos ‘no americanos blancos’ aquí y alrededor del mundo, por el otro.” Continuamos: “Pero las similitudes de Trump con Hitler y el fascismo alemán de los años treinta no lo convierten automáticamente en el principal objetivo político que debe ser detenido a toda costa en este momento histórico particular. El fascismo llega al poder por diferentes caminos ...”

En este contexto declaramos entonces que, “Clinton, la Demócrata, es la peor candidata a apoyar ‘contra Trump.’ Como una herramienta leal de Wall Street, Clinton no educará a los votantes en contra de la oligarquía financiera, sino que disculpará y encubrirá a Wall Street. Junto con su retórica del Partido Demócrata, esto sólo enfurecerá a los votantes aún más, moviéndolos más hacia el campo de Trump. Fue precisamente el enfoque de Sanders en la economía y la política amañada de Wall Street que permitió que su candidatura prosperara en contra de todas las probabilidades. Con Sanders fuera de la carrera, la misma vieja retórica ‘Republicrata’ proporcionará combustible nuevo a la hoguera de Trump.” (¡Wall Street ha Acomodado al Sistema a su Manera!” folleto de la Organización Laboral Revolucionaria (EUA),  distribuido en DNC, julio de 2016)


Esto es precisamente lo que ocurrió. A medida que la campaña se desarrollaba, no importa lo escandalosa que fuera la conducta personal de Trump y las masivas exposiciones en los medios de comunicación, comenzando así después de una Convención Nacional Republicana amateur, la fortaleza de Trump continuó creciendo. Clinton siguió siendo el candidato de Wall Street y el statu quo; Trump siguió siendo el candidato del “cambio.” La deserción de la campaña de Trump de esa clase dominante Republicana como la familia Bush, incluidos los dos últimos presidentes Republicanos, del candidato presidencial Republicano de 2012, Mitt Romney y tantos otros, sólo sirvió para convencer a los empobrecidos, enojados y alienados que Trump los representa. De hecho, el 37% de los sindicalistas y el 41% de las familias sindicalizadas votaron por el multimillonario que declaró descaradamente que se paga demasiado a los trabajadores. De hecho, no cabe duda de que muchos de los que habían apoyado a Bernie Sanders, el candidato Demócrata de izquierda, terminaron votando por Donald Trump, el candidato Republicano derechista.

-Lo que fue sorprendente sobre el Triunfo de Trump-

En lo que se equivocaron los encuestadores y expertos de los medios controlados por el capitalismo monopolista se basa en la participación electoral. Ellos sobrestimaron universalmente la participación de los votantes de Clinton y subestimaron la participación de los votantes de Trump, especialmente el voto de los obreros blancos que muchos ignoraron por completo.



La arrogancia y la complacencia de los medios corporativos fueron fortalecidas por lo siguiente: Los ricos y poderosos y los movimientos políticos y culturales de los partidos Republicano y Demócrata estaban promoviendo a Clinton. Y sirvió a los intereses de la clase dominante de Wall Street para hacer pocas promesas a los votantes como fuera posible mientras trataban que su candidato fuera electo. Lo que resultó fue una campaña de “escándalo de la semana” por parte de Clinton, que hizo eco y se magnificó en los medios controlados por el capitalismo monopolista, cayéndole al dedo al insignificante, ignorante e imperioso Trump.



Además, la campaña de Trump fue de principiante de comienzo a fin. En contraste, la campaña de Clinton fue más ingeniosa y tradicional que el dinero podía comprar, tan ingeniosa que incluso a los líderes laborales de la Convención Nacional Demócrata se les impidió decir “clase obrera” o “TPP.” Gracias a la campaña Sanders la Plataforma Nacional Demócrata fue la más progresiva en memoria. Pero una vez que Sanders fue desechado y Clinton estaba luchando contra Trump, apenas hubo mención de asuntos que pudieran motivar a los votantes desesperados e insatisfechos a apoyar a Clinton. Por el contrario, reflejando las amplias y difíciles circunstancias del 99%, Trump quería hacer “Grande a los EEUU otra vez.” En un año en que los votantes buscaban “el cambio,” Clinton objetó con, “Los EEUU sigue siendo grande — todo viene en rosas.”

Supuestamente Clinton y los Demócratas también tenían un fuerte “juego puesto en tierra,” una máquina bien organizada para identificar, movilizar y que aparecieran sus votantes. Pero los hombres y mujeres de los sindicatos que por lo general componen el personal de esa máquina no fueron especialmente inspirados por la campaña y el candidato del statu quo. Muchos líderes sindicales burócratas y corruptos de la AFL-CIO y de Change to Win estaban privadamente preocupados por la alienación de sus miembros de Clinton y los Demócratas, pero mantuvieron la boca cerrada y siguieron jugando el mismo juego con los Demócratas. Del mismo modo, la mayoría de los miembros del Comité de Congresistas Negros, los líderes de la NAACP y otros líderes negros privilegiados habían ayudado a Clinton a bloquear y engañar a la campaña de Sanders y ellos hicieron lo mismo. A la luz del número récord de deportaciones de trabajadores indocumentados y sus familias por Obama, un punto enfatizado por Trump en el último debate, el hecho de que Hillary Clinton se aferró tan fuertemente a la capa del presidente Obama, también tuvo que haber disminuido su apoyo latino. Así, el corrupto y burócrata liderazgo laboral afro-americano y latino ligado al candidato corporativo del Partido Demócrata cayeron directo en las manos de las fuerzas Republicanas supremacistas blancas que llevaban a cabo esfuerzos de supresión de votantes.



La poderosa influencia de los medios de comunicación monopolistas controlados por los capitalistas se reflejó en la expectativa entre todos los estratos de la población de que la cuestión no era si Clinton derrotaría a Trump, sino por cuánto Clinton ganaría la presidencia y si podría liderar un movimiento demócrata que traería consigo un Senado Demócrata y tal vez una Casa Demócrata. De hecho, aunque recibió una cantidad fenomenal de tiempo en televisión que ascendió a decenas de millones de dólares en publicidad gratuita, sólo uno de los importantes periódicos de las principales ciudades de todo Estados Unidos respaldó a Trump.



-El voto del sector blanco de la clase obrera-

En otro lado señalamos: “En el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, durante sesenta años de hegemonía imperialista estadounidense en el campo capitalista mundial, la clase obrera estadounidense, especialmente su sector más privilegiado, fue sobornado por las súper ganancias imperialistas de Estados Unidos. Aún más problemático desmantelamiento del movimiento comunista internacional. En conjunto, esto resultó en el extremo aislamiento político de la clase obrera estadounidense del resto de la clase obrera internacional.” (Página xviii, Introducción, “¡Nada que Perder para la clase trabajadora estadounidense fue la disolución del campo socialista, así como el pero nuestras cadenas - un Mundo a Ganar!” de Ray O. Light, 2013)



Especialmente el sector blanco de la clase obrera de los Estados Unidos se subordinó políticamente a la clase dominante capitalista monopolista de los Estados Unidos, ayudando a proporcionar un área local relativamente estable al imperialismo de Estados Unidos para que expandiera su explotación y dominación en los pueblos del mundo. Por lo tanto, a medida que el Imperio de Estados Unidos ha comenzado a declinar y los trabajadores, bajo el “gobierno Republicrata” en nombre de Wall Street, se han visto obligados a asumir la carga principal de la crisis económica y el declive, es “natural” que muchos trabajadores blancos busquen “hacer a Estados Unidos grande de nuevo” bajo la batuta de un egoísta, quizá un maníaco intimidador multimillonario como Donald Trump quien ofreció un camino chovinista hacia atrás e incluso simulo ser “independiente” de Wall Street. Los vuelos de fantasía de Trump y la combinación de chauvinismo y populismo son una reminiscencia de los llamamientos de Adolfo Hitler al pueblo alemán derrotado y humillado en la década de 1930s.



Mientras Sanders estuvo en la carrera, existió la oportunidad de que algunos trabajadores del sindicato y otros se reunieran alrededor de demandas pro-trabajo, pro-trabajadores al capital financiero de Wall Street en unión con el pueblo afro-americano, inmigrantes latinos y trabajadores musulmanes. Sin embargo, una vez Sanders fuera de la carrera, Trump fue el único candidato “serio” al “cambio.”

ALGUNAS CONCLUSIONES:



Durante esta campaña electoral del 2016, los votantes, especialmente aquellos que respaldaron a Trump y Sanders, expresaron su repugnancia con Wall Street y sus políticas marionetas Republicratas. Y este disgusto y rechazo de Wall Street necesita ser nutrido y activado en el futuro. En las elecciones presidenciales del 2016, después de apoyar críticamente a la campaña de Sanders en la temporada primaria, ROL, EUA instó a un boicot de la votación presidencial, junto con la votación a la votación subsiguiente o promovió un voto presidencial de terceros (Partido Verde, etc.) en oposición a los partidos Republicratas con los “importantes”candidatos más impopulares en memoria.



Pero, como señalamos repetidamente, incluso mientras críticamente apoyábamos la campaña de Sanders, ninguno de los candidatos del ala Demócrata o Republicana del partido Republicrata, incluyendo a Sanders, se opuso al Imperio de los Estados Unidos y a sus brutales guerras y ocupaciones imperialistas en el Oriente Medio y África del Norte, en América Latina y en otras partes del mundo. Es este aspecto internacional del Imperio de los Estados Unidos la que ha sido vanguardia del impulso hacia el fascismo en los Estados Unidos.


Desde ese punto de vista, una presidencia de Clinton habría sido más peligrosa para la clase obrera internacional y los pueblos oprimidos del mundo. Un ejemplo: la histeria anti rusa fomentada por la campaña de Clinton/Partido Demócrata en concierto con los medios de comunicación controlados por el capitalismo monopolista convirtió el problema de Clinton en Wikileaks en problema de Trump de supuestamente ser “blando” con Rusia y promover la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses. Un presidente Clinton podría haber llevado en corto plazo a una guerra considerable entre Rusia y los EEUU, como el sangriento registro de Clinton como Secretaria de Estado en Libia, Siria, Honduras y otros demuestra. Ciertamente la elección de Trump ha hecho esta horrible perspectiva específica menos probable, al menos en un futuro próximo.



 De hecho, todas las fuerzas del mundo que están en contradicción con el Imperio de los Estados Unidos, con el capital financiero de Estados Unidos, con el aparato estatal de los Estados Unidos, incluyendo la clase obrera internacional y los pueblos oprimidos, deberían tener un período de oportunidad para promover sus causas y para acelerar el declive del Imperio de Estados Unidos. Pues la orientación de Trump es la de un aislacionista e ignorante de eso, y tomara tiempo para que los Republicratas tomen el control de su política exterior, incluida su política militar. Pero las fuerzas revolucionarias proletarias deben buscar la máxima unidad proletaria internacionalista en la lucha contra el capital internacional. Los camaradas alrededor del mundo deben ser despertados de su propio estrecho nacionalismo  y auto satisfecho sectarismo que ha plagado el communism internacional durante décadas y que ayudo a crear la base electoral que produjo a Trump en los EEUU.

En nuestra opinión, un fascista fue elegido presidente de los Estados Unidos, pero elementos fuertes del fascismo ya habían llegado aquí mucho antes de la elección de Trump. En nuestro folleto en la Convención Nacional Demócrata de 2016, la Organización Revolucionaria Laboral (EUA) señaló que “El fascismo estadounidense ha avanzado significativamente sobre los hombros de cada presidente de los Estados Unidos al menos desde Reagan a Bush I, de Clinton a Bush II, a Obama.” 


Mientras que Clinton era la más inmediatamente peligrosa con respecto a la guerra incesante del imperio de los EEUU en el exterior contra el resto de la clase obrera internacional y de los pueblos oprimidos del mundo, Trump representa un peligro más inmediato a los trabajadores y a las nacionalidades oprimidas dentro del estado multinacional de los EEUU. La campaña Trump con sus ataques escandalosamente chovinistas contra los musulmanes, los inmigrantes latinos, los afro-americanos, su misoginia hacia las mujeres y su antipatía hacia los LGBT, las personas discapacitadas y otras personas marginadas, la violencia alentada hacia tantos por Trump mismo, todo indica que se dirige hacia una sociedad y cultura fascista para que coincida con la política exterior bipartidista de Republicratas fascistas que ha incluido una guerra de terror sin fin durante los últimos 15 años contra los pueblos del mundo, incluso contra  algunos de nosotros en el vientre de la bestia misma.



Ciertamente, el papel sin precedentes del FBI, el brazo domestico de la policía nacional del Imperio de Estados Unidos, durante la última semana de la campaña, ayudó a llevar a Trump a la victoria. Y es una señal de la capacidad de Trump de ser el catalizador de una sociedad fascista consolidada en los Estados Unidos.



Al mismo tiempo, con Trump como presidente, promotores de ilusiones dañinas sobre Obama, Clinton y los Demócratas, como los guardianes socialdemócratas al frente de los sindicatos AFL-CIO, la mayoría de los ONGs afro-americanos y latinos, etc., estarán en una posición más débil para subvertir y desactivar las luchas antiimperialistas, antifascistas y democráticas contra el capital de Wall Street y el aparato estatal estadounidense. Por lo tanto, las fuerzas activistas en torno a temas como Black Lives Matter, Fight for $ 15/hora y el sindicalismo y la oposición a la deportación de inmigrantes latinos deben asumir inmediatamente un carácter más militante y determinado. Las protestas espontáneas después de la elección de Trump reflejan este potencial hasta cierto punto.

Aunque Trump corrió “contra Wall Street,” no hay duda de que el acomodamiento ya está en marcha. No debería tomar mucho tiempo para que las masas trabajadoras blancas que votaron por Trump tengan suficiente experiencia para comenzar una seria lucha contra este multimillonario reaccionario. Las fuerzas revolucionarias proletarias de todo el mundo, incluyendo a las pocas en los Estados Unidos, deben esforzarse y luchar por los corazones y las mentes de todos los trabajadores de Estados Unidos, incluidos los que votaron a favor de Trump, para señalar la necesidad y el camino hacia un EUA socialista.

Mientras tanto, militantes afro-americanos, latinos, musulmanes, nativos americanos y trabajadores blancos, hombres y mujeres, necesitan unirse en la lucha contra Wall Street. Como concluimos en nuestro folleto a los manifestantes del DNC en Filadelfia es aún más urgente cuando el régimen de Trump toma el timón del Imperio de los Estados Unidos:


    Debemos organizarnos para oponernos al empuje hacia el fascismo en los EEUU — incluyendo la defensa del pueblo afro-americano contra la brutalidad policial y los inmigrantes latinos en contra de las redadas del ICE y en contra de la creciente militarización de la policía doméstica y la sociedad estadounidense [y en contra del tiránico TPP y otros tratados internacionales que “legalmente” nos privan de nuestros derechos.]

    Necesitamos quedarnos en las calles y ... protestar contra las ... guerras imperialistas de Estados Unidos, incluyendo las guerras actuales en todo el Oriente Medio.

    Necesitamos involucrar a los grupos políticos recién organizados en las campañas de referéndum sobre temas de la campaña de Sanders como el pagador único de seguro médico, la defensa del medio ambiente y la ruptura de los grandes bancos, y postular candidatos independientes en elecciones locales en todo el país.

    Necesitamos exponer y aislar al Partido Demócrata [que embauco a la población de los Estados Unidos para la presidencia de Trump] y trabajar para construir un Tercer Partido antifascista de trabajadores y nacionalidades oprimidas.

    Necesitamos hacer “una revolución política.” Si usted está en serio por una revolución política que conduzca al socialismo, nos encantaría saber de usted.

¡Trabajadores del Mundo y Pueblos Oprimidos Uníos!























No comments:

Post a Comment